Falta de insumos y personal, dos factores que agudizan la crisis
Hospitales porteños no salen del estado de coma
Los hospitales de la Ciudad de Buenos Aires atraviesan por una grave crisis por falta de insumos y de personal, con atrasos -cuando no abandono- de las obras de ampliación y remodelación, insuficiencia de recursos tecnológicos y serios cuestionamientos en las contrataciones.
El oscuro panorama se extiende sobre los 33 hospitales de la Ciudad aunque se manifiesta particularmente en 12 de ellos, donde las fallas del servicio han motivado denuncias judiciales contra funcionarios del área de Salud del gobierno porteño.
En una de esas causas, hace unos días la jueza en lo contencioso-administrativo y tributario de la ciudad, Elena Liberatori, pidió a la Legislatura porteña que proceda a la destitución del ministro de salud, Jorge Lemus, por presunto “mal desempeño” de sus funciones.
“No hay ninguna duda de la grave situación institucional por la que atraviesa el área de salud de la ciudad de Buenos Aires, que se evidencia en la judicialización de 12 de los 33 hospitales”, dijo a este diario el diputado Jorge Selser, presidente de la comisión de Salud de la Legislatura porteña.
El legislador precisó que “todos (están judicializados) por las mismas razones: abandono de las obras, falta de recursos tecnológicos, problemas de infraestructura, falta de personal y de insumos”.
Entre las instituciones hospitalarias más complicadas figuran el Tobar García (que motivó la causa de la jueza Liberatori), los neuropsiquiátricos Moyano y Borda, el Alvear, el Instituto del Quemado, el Rivadavia, el Lagleyze y el Hospital de Niños “Ricardo Gutiérrez”.
Pocos insumos, bajos salarios
Según Selser, “la situación se ha agravado en los últimos tiempos por muchas cuestiones importantes entre ellas la centralización de la compra de insumos médicos y licitaciones cuestionables como la del suministro de ropa de cama”.
Con el objetivo de disminuir los costos el gobierno porteño creó una unidad operativa, que no contó con los elementos administrativos suficientes como para poder dotar a todos los hospitales de los suministros necesarios. Esto produjo una crisis y trajo aparejado una reducción importante de las prestaciones.
“Hay hospitales que han tenido que bajar la cantidad de intervenciones quirúrgicas, que es el área más afectada como consecuencia de la falta de insumos”, señaló Selser.
La escasez de personal médico y de enfermería es otro de los puntos críticos del funcionamiento del sistema de salud público. Con sobrecarga en las prestaciones laborales, bajos salarios y falta de recursos tecnológicos (ver recuadro) los médicos no pueden llevar adelante adecuadamente sus funciones.
“El retraso en la cantidad de profesionales es de 6.000 nombramientos con un déficit de 3.000 enfermeras que debe ser cubierto ya. Esto fue reconocido por el propio Lemus al principio de su gestión pero tras dos años y medio no se ha revertido”, dijo Guillermo Muñiz de la Asociación de Médicos Municipales.
Para este profesional, los bajos salarios que se pagan en el sistema público de salud hacen que las enfermeras vayan al sistema privado donde hay una gran demanda de esta especialidad y sueldos más altos.
Queja generalizada
También la escasez de insumos y la obsolescencia de la aparatología se ha vuelto un problema crónico en los hospitales porteños.
“Hay una queja generalizada de todos los hospitales por la provisión irregular de insumos médicos por parte de la empresa Progen que es la que ganó la licitación de la provisión de insumos médicos a todos los hospitales”, señaló Selser.
La calidad de los insumos es baja y en algunos casos directamente faltan los elementos más básicos para atender a los pacientes. “No hay día que no tengamos una problemática, un día faltan guantes y gasas, y otro no tenemos Valium o reactivos”, explicó Muñiz.
El profesional calculó el atraso tecnológico de la aparatología hospitalaria en 40 años. “En algunos casos como en el Hospital Alvarez falta un ecógrafo o un tomógrafo como para hacer un diagnóstico precoz mínimo”, explicó Muñiz.
Entre las carencias de profesionales, suministros y tecnología la misión de los hospitales se cumple con dificultades cada vez mayores.
“Todo se resiente: las esperas de turnos tienen demoras de 3, 4 y hasta 5 meses, en el Hospital de Niños para una operación sencilla de amígdalas hay que esperar entre dos y tres años y esto se repite en todos los hospitales”, señaló Muñiz que precisó que según informes recientes hay 4.500 cirugías atrasadas.
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