Asusta, depreda y
además es travieso
El guardaparques de la Reserva, Cacho Ferrer, aportó un relato inquietante para la investigación que realizó el grupo de investigadores de Código Ovni en octubre pasado y que atribuyó al extraño ser que frecuenta el lugar y al que se la adjudican depredaciones y, como se verá, travesuras.
Ferrer y el ya citado Héctor Losa fueron testigos de una serie de episodios curiosos e inexplicables que tuvieron lugar en la entrada al museo Arqueológico situado cerca de la reserva, donde una cadena que aseguraba los portones de hierro del establecimiento, era sistemáticamente desenrollada por alguien.
Cuando escuchaban ruidos provenientes de ese punto y los ocasionales testigos apuntaban la mirada hacia el portón, nunca vieron a nadie aunque al acercarse a la entrada del museo, siempre encontraban la cadena en el piso, lo que significaba que quien la hubiera desenrollado tuvo que realizar obligatoriamente movimientos muy finos para lograr su cometido.
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